martes, 31 de enero de 2017

Dakota, “ME TEMO QUE QUIERE MATARNOS”: Bobbi Jean Three Legs, líder sioux sobre Trump

La orden ejecutiva de Trump sobre el oleoducto Dakota Access viola la ley y los tratados tribales
Amy Goodman y Denis Moynihan
Fuente: Democracy Now
Desinformémonos
31 enero, 2017
Ciudad de México/Desinformémonos. Desde que asumió el cargo, y ya no solo a través de Twitter, el presidente Donald J. Trump no ha dejado de emitir órdenes ejecutivas y memorandos presidenciales. El martes, sus pronunciamientos se refirieron a los oleoductos Keystone XL y Dakota Access. Ambos proyectos fueron rechazados o retrasados por el gobierno de Barack Obama, tras grandes protestas de la población en ambos casos. Ahora, con las acciones del gobierno de Trump, respaldadas por un Congreso servil con mayoría republicana, los megaproyectos de combustibles fósiles están recibiendo luz verde otra vez.
Sin embargo, se necesita algo más que la acción veloz de la pluma de Trump para sofocar la vigorosa resistencia a estos dos oleoductos y al creciente movimiento mundial que demanda medidas urgentes para combatir el cambio climático.
El oleoducto Dakota Access (DAPL, por su sigla en inglés) es un proyecto de 1.770 kilómetros de extensión, valuado en 3.800 millones de dólares, que tiene como objetivo transportar petróleo obtenido mediante fracturación hidráulica desde los yacimientos petroleros de Bakken, en Dakota del Norte, pasando por Dakota del Sur y Iowa hasta Illinois, donde se conectaría con otro oleoducto para trasladar el petróleo al golfo de México.
Los opositores al oleoducto Dakota Access temen que una ruptura del oleoducto pueda envenenar el río Missouri, que abastece de agua potable a 17 millones de personas. El núcleo base de la oposición se encuentra en los campamentos instalados dentro de la Reserva Siux de Standing Rock y sus alrededores, donde está planificado que el oleoducto cruce por debajo del río.
El proyecto del oleoducto Keystone XL (KXL) propone transportar los combustibles fósiles más sucios del mundo, arenas alquitranadas, desde Alberta, Canadá pasando por la frontera hacia Estados Unidos, también culminando en el golfo de México. El 6 de noviembre de 2015, tras cinco años de protestas contra el KXL, el presidente Barack Obama declaró que el oleoducto “no era de interés nacional para Estados Unidos”, y acabó definitivamente con el proyecto. El 5 de diciembre de 2016, en una segunda victoria para los ambientalistas de base, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército estadounidense le negó el permiso a la propietaria del Dakota Access para perforar debajo del río Missouri, lo que detuvo ese proyecto de oleoducto.
“La orden ejecutiva de Trump sobre el oleoducto Dakota Access viola la ley y los tratados tribales. Tomaremos medidas legales”, dijo el jefe de la tribu siux de Standing Rock, David Archambault II, en un comunicado de prensa. “Crear otro Flint no hará a Estados Unidos grande otra vez”. El memorando presidencial de Trump sobre el Dakota Access instruye al secretario del Ejército a “evaluar y aprobar de forma expedita… las solicitudes de aprobación para construir y poner en funcionamiento el oleoducto Dakota Access”. El mismo tipo de redacción se puede ver en el memo respecto al oleoducto Keystone XL, dirigido al secretario del Ejército, así como a los secretarios de Estado y del Interior. La persona designada por Trump para el cargo de secretario de Estado, Rex Tillerson, anteriormente fue director ejecutivo de Exxon Mobil, una empresa que cosecharía enormes ganancias mediante la explotación del petróleo de las arenas alquitranadas canadienses. El nominado de Trump para el puesto de secretario de Energía y ex gobernador de Texas, Rick Perry, poco tiempo atrás integraba la junta de la empresa Energy Transfer Partners, propietaria del Dakota Access.
La orden ejecutiva de Trump titulada “Acelerar las evaluaciones ambientales y aprobaciones para proyectos de infraestructura de alta prioridad”, emitida junto con los dos memorándums, incluye la declaración de que “muy a menudo, los proyectos de infraestructura en Estados Unidos han sido retrasados de forma rutinaria y excesiva por los procesos y procedimientos de las agencias”. Junto con un cuarto memo que exige –sin tener fuerza de ley– que los proyectos de construcción y reparación de oleoductos “usen materiales y equipos producidos en Estados Unidos”, esta oleada de decretos prepara el terreno para el resurgimiento acelerado de ambos oleoductos.
Winona LaDuke, activista indígena estadounidense y directora ejecutiva del grupo “Honor the Earth”, dijo en una entrevista en Democracy Now!: “Es prácticamente una declaración de guerra contra todos nosotros aquí, no solo contra los pueblos indígenas sino contra cualquier persona que desee beber agua. [Trump] definitivamente quiere forzar la construcción de estos oleoductos como sea”.
Bobbi Jean Three Legs, miembro de la nación sioux de Standing Rock, comenzó las protestas contra el Dakota Access antes del surgimiento del primer campamento de resistencia el pasado mes de abril. La joven, de 24 años de edad, ayudó a dirigir una carrera con relevo de 3200 kilómetros para los jóvenes indígenas, desde el campamento Sacred Stone en Cannon Ball, Dakota del Norte hasta Washington DC, con el objetivo de atraer la atención a su lucha contra el oleoducto. Su principio básico es “El agua es vida” o, en lengua lakota, “Mni Wiconi”. Bobbi declaró en Democracy Now!: [Trump] está despertando a mucha gente. Ahora mucha gente realmente le está prestando atención al cambio climático. No vamos a retroceder jamás”.

A Bobbi Jean Three Legs y Winona LaDuke les preocupa el aumento de la violencia por parte de la policía y la Guardia Nacional. Bobbi describió la situación: “Aún estamos sufriendo brutalidad policial. Reprimen a la gente con gas. Les disparan. Nuestra hermana Red Fawn sigue en la cárcel. Más de 600 personas han sido arrestadas al momento, y esta cifra sigue aumentando”. Los ojos de Bobbi Jean se llenan de lágrimas mientras habla. “Ahora mismo les pido a todos los jóvenes del país que nos apoyen. Les pido a todas las personas del mundo que nos apoyen, dondequiera que estén… Me temo que quieren matarnos”.

Obama no “rechazó” los oleoductos, sólo los suspendió temporalmente
Comentario de Ana Kelly a esta nota informativa:
Me alegra saber que hay medios que desean “informar”, por eso quiero dejar aquí una aclaración. Desinformar es muy sencillo. Con un verbo mal utilizado se pueden dejar ideas equivocadas en las personas que leen artículos como este, que si bien contiene muchas verdades, también contiene una mentira que espero solo sea el mal uso de un verbo, sin la intención de tergiversar la verdad o de manipular la información para dejar ideas erróneas en las personas que están pendientes de una situación dolorosa, como es la que viven nuestros pueblos originarios alrededor del mundo.
Los dos proyectos de oleoductos fueron aprobados durante el gobierno de Obama. El gobierno de Obama no “rechazó” nunca ninguno de los proyectos. Por el contrario. Durante la administración Obama, solo el DAPL, en diciembre del 2016, el 87% ya estaba hecho. A pesar de todas las peticiones de los Sioux, de los Lakota, a las que Obama hizo caso omiso, sólo paralizó la obra de manera temporal el 4 de diciembre del 2016, una vez que Trump había ganado las elecciones. Obama solo lo hizo para quedar bien y que ahora cuando Trump le diera seguimiento a la obra, ocurriera lo que está ocurriendo, que todos salgan contra Trump, mientras que él durante toda su administración ignoró las peticiones firmadas por miles y miles de personas para no solo detener la construcción, ni darle otra ruta, sino de no permitir que se continuara construyendo y que realizara un estudio serio de impacto ambiental.
Obama nunca usó el poder que su pueblo le dio para hacer ejecutiva una orden para ninguno de los puntos peticionados por los pueblos originarios, y la gente en general que ha apoyado la su causa. Se lavó las manos y utilizó la situación dolorosa de los pueblos originarios, para hacer política sucia.
Él sabía, como lo sabíamos todos, que de Trump no se podía esperar que hiciera nada a favor de los pueblos originarios, porque él defiende al capital, pero Obama igual prefirió defender los intereses de DAPL antes de asumir responsablemente el darle término a los proyectos petroleros.
Así es que si quieren informar, por favor no traten de defender lo indefendible. Los que manejan el poder son los mismos, pertenecen al mismo club, y ni ustedes ni nosotros pertenecemos a ese club. Rechazar no significa lo mismo que detener momentáneamente una construcción casi terminada. Si Obama hubiese querido hacer algo, lo habría hecho. Usemos bien el lenguaje para no desinformar.

NUNCA OLVIDES TUS RAÍCES... Quien no sabe de dónde viene, no sabe a dónde va. Memoria y dignidad

El pasado más presente que nunca
QUIEN NO SABE DE DÓNDE VIENE, NO SABE A DÓNDE VA
Texto de La Voz del Anáhuac
Enero 2017
ES LA HORA DE LOS PUEBLOS
Los pueblos originarios de lo que hoy es México fueron sometidos por los europeos que buscaban rutas para comerciar con el Lejano Oriente (India, China). Con el paso bloqueado por los imperios otomano y musulmán, buscaron una nueva ruta navegando hacia el Poniente.
Creyeron haber llegado a la India, por eso llamaron “indios” a los habitantes de este continente, del que desconocían su existencia.
Eran tiempos de guerras entre los imperios europeos, de conquista de nuevos territorios, de expansión, de dominación. Mientras en Francia, Inglaterra y Alemania florecía la época llamada “renacimiento”, España salía de la guerra contra el dominio musulmán, por lo que estaba estancada aún en la época medieval.
Son las expediciones españolas las que llegan a estas tierras. Encuentran aquí grandes riquezas y deciden apoderarse de ellas y de estos territorios.
Aquí se desarrollaban otras culturas, con otra cosmovisión, con otros conocimientos, con otras ciencias, artes, lenguas y escrituras, desconocidas para ellos.
Ambición y desprecio por los pueblos originarios desatan una guerra de dominación, destrucción y exterminio. Los originarios resisten, defienden su territorio, su cultura, su historia. Son derrotados militarmente y por epidemias causadas por enfermedades que aquí se desconocían. Imponen su religión, esclavizan a la población, la someten, humillan, masacran. Este dominio durará tres siglos. No obstante, algunos pueblos logran sobrevivir internándose en selvas y desiertos, remontando montañas, donde logran conservar parte de su cultura. La raíz no fue arrancada del todo, pese a las guerras de exterminio.
Las luchas de liberación durante las siguientes épocas históricas (Independencia, Reforma y Revolución) son protagonizadas por los pueblos indígenas sobrevivientes, pero aprovechadas por criollos y mestizos que imponen nuevas formas de dominio, explotación y sometimiento. Aún así, con todo en contra los pueblos originarios persisten en la resistencia. Su lucha no es para regresar al pasado, sino por construir una nación que les reconozca y respete sus derechos como pueblos, su cultura, su historia, su lengua. Un mundo donde quepan muchos mundos, una nación que se reconozca como pluricultural, pluriétnica, donde se pueda vivir con justicia, libertad y verdadera democracia, donde el pueblo mande en común, por el bien común, en armonía con la naturaleza, con la Madre Tierra.
Otros territorios de este continente fueron dominados por portugueses, franceses, ingleses, holandeses, también sometidos, saqueados, exterminados. A esto es a lo que la historia oficial llama “encuentro de dos mundos”. “Conquista” denomina a la destrucción de las culturas que florecían aquí.
El racismo sigue siendo una de las características de la cultura europea impuesta a los pueblos originarios de estas tierras.
Es tiempo de rescatar la cultura, la historia, la memoria, la dignidad de nuestros ancestros. Es hora de los pueblos.